Somos lo que pensamos. Cómo usar el pensamiento crítico para tener una personalidad equilibrada sólida y feliz es el objetivo que cualquiera se plantearía si creemos que es posible. Y saber pensar críticamente se reduce a conocer las circunstancias que nos rodean y saber interpretar adecuadamente el contexto.

Aprender a ser una persona equilibrada, capaz de comprender y gestionar emociones y que al mismo tiempo, tenga la habilidad de hacer eso mismo con sus semejantes, ha sido el objetivo de la educación desde la antigüedad. El equilibrio es el principal mecanismo en el que se sustenta la formación del individuo y la única manera de conservarlo es haciendo uso del pensamiento.

Primero piensas, luego sientes y después actúas. Practicar el «bien-pensar» ha tenido unos positivos resultados y es posible comenzar con unas sencillas afirmaciones positivas para practicar el entrenamiento emocional.

Epicteto

Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo

Las afirmaciones positivas conscientes, repetidas y mantenidas en el tiempo, se convierten en pensamientos automáticos que ayudan a interpretar mejor las diferentes situaciones en ocasiones complicadas del día a día. El resultado es una mayor felicidad , entendida como un modo de ser, de pensar y sentir la vida.

Si aprendemos a lo largo de los primeros años de vida a pensar bien y a activar el interruptor del pensamiento crítico, la sociedad sería y estaría emocionalmente preparada. Con una mayor capacidad para gestionar sus sentimientos, y por consiguiente las diferentes circunstancias de su biografía.

Para profundizar, recomiendo un libro que ha sido mi compañero en la mesita de noche más de dos años.

“Libertad Emocional” autor Ferrán Salmurri, terapeuta de los grandes.

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